¿Cómo contarías tu historia?

Érase una vez… Así comenzaban nuestros mayores cuando en la noche, antes de empezar a soñar, nos ofrecían un pedacito de historias fantásticas. Contar historias es inherente a los mortales. Antes de que existiera la escritura, ya se contaban historias que se transmitían oralmente de generación en generación. Somos seres sociales que necesitamos comunicarnos en una llamada telefónica, en la panadería o en las redes sociales.

Cualquiera ha visto, escuchado, leído o visto una historia que llamó su atención y despertó sus emociones

Si no tienes nada que decir, tus fotografías no van a decir mucho”, Gordon Parks.

Crear historias a través de la fotografía es terapéutico. Nos ayuda a encontrar el sentido de lo que hacemos, a conocer mejor lo que nos rodea y a nosotros mismos, nos enriquece y enriquecemos a los demás. Una narrativa fotográfica inspira, ilumina, nos hace pensar e imaginar. Es magia a nuestro alcance. Como el caso de Tricia González, antigua alumna de La Ampliadora, que con su mirada nos descubre otros universos. Echa un vistazo a su trabajo en @tricia_glez

Hacer una fotografía es más bien como escribir un párrafo o una pieza corta, y realizar una serie completa de fotografías es como producir un escrito de muchas maneras. Existe la posibilidad de hacer declaraciones coherentes de una manera interesante, sutil y compleja”, David Goldblatt.

Contemos historias para mostrar perspectivas y miradas diferentes. Contemos historias para experimentar y emocionar al público. Contemos historias porque lo que tenemos a nuestro alrededor no es lo único que existe. En nuestros sueños hay más. Contemos historias para volvernos inmortales.

Te esperamos en el MóduloProyectos Personales y su Materialización

 

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